jueves, 16 de julio de 2026

Vitaminas y complementos alimenticios: cómo apoyar tu bienestar diario

 Cuidar la salud es una suma de pequeños hábitos que, mantenidos en el tiempo, pueden contribuir a nuestro bienestar. Seguir una alimentación variada, mantenerse activo, descansar adecuadamente e hidratarse son algunos de los pilares fundamentales de un estilo de vida saludable. En este contexto, los complementos alimenticios pueden formar parte de la rutina de algunas personas, siempre como apoyo a una dieta equilibrada y nunca como sustituto de unos buenos hábitos.

Hoy en día existe una amplia oferta de productos destinados a complementar la alimentación diaria. Por ello, es importante informarse adecuadamente y acudir a establecimientos especializados que ofrezcan información clara sobre sus productos, como "https://www.hollandandbarrett.es/", donde es posible encontrar diferentes opciones adaptadas a las necesidades y preferencias de cada persona.

La alimentación, el punto de partida

Una dieta equilibrada sigue siendo la base para obtener los nutrientes que el organismo necesita. Consumir frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, proteínas de calidad y grasas saludables ayuda a mantener una alimentación variada y completa. Además, es recomendable limitar el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, priorizando productos frescos siempre que sea posible.

No obstante, las circunstancias personales pueden variar. El ritmo de vida, determinadas etapas vitales o preferencias alimentarias pueden hacer que algunas personas busquen un apoyo adicional mediante complementos alimenticios. En estos casos, es recomendable valorar cada situación de manera individual y, si es necesario, consultar con un profesional sanitario.

El papel de los complementos alimenticios

Los complementos alimenticios están diseñados para complementar la dieta cuando esta no cubre determinadas necesidades o cuando se desea reforzar la ingesta de ciertos nutrientes dentro de una alimentación equilibrada. Es importante recordar que no sustituyen una dieta saludable ni deben utilizarse con la expectativa de obtener efectos milagrosos.

Dentro de la amplia variedad disponible es posible encontrar productos relacionados con  https://www.hollandandbarrett.es/shop/vitaminas-y-suplementos/"vitaminas y suplementos formulados para responder a diferentes preferencias y estilos de vida. La elección debe hacerse siempre de forma informada, prestando atención al etiquetado, a las recomendaciones de uso y a las indicaciones del fabricante.

Hábitos saludables para el bienestar diario

Más allá de la alimentación, existen otros factores que influyen en cómo nos sentimos cada día. Dormir las horas suficientes favorece el descanso físico y mental, mientras que realizar actividad física de forma regular ayuda a mantener un estilo de vida activo. Del mismo modo, controlar el estrés y reservar tiempo para el ocio y la desconexión también forman parte del bienestar general.

La hidratación es otro aspecto que a menudo pasa desapercibido. Beber agua de forma regular durante la jornada contribuye a mantener un adecuado equilibrio hídrico, especialmente en épocas de calor o cuando se practica ejercicio físico.

Elegir con criterio

Antes de incorporar cualquier complemento alimenticio conviene valorar si realmente encaja dentro de nuestras necesidades y hábitos. Leer la composición, respetar las cantidades recomendadas y adquirir los productos en comercios de confianza son aspectos fundamentales para realizar una elección responsable.

Del mismo modo, mantener una buena información sobre "https://www.hollandandbarrett.es/consejos/alimentacion-saludable/"alimentación saludable permite tomar decisiones más conscientes y construir hábitos sostenibles a largo plazo. Una buena planificación de las comidas y una mayor variedad de alimentos suelen ser el mejor punto de partida para cuidar la salud.

Conclusión

El bienestar diario no depende de un único producto, sino del conjunto de hábitos que mantenemos con el paso del tiempo. Una alimentación equilibrada, el ejercicio físico, el descanso y una adecuada hidratación continúan siendo los pilares fundamentales de un estilo de vida saludable.

Cuando resulte oportuno, los complementos alimenticios pueden formar parte de esa rutina como apoyo a una dieta variada y equilibrada. Elegir productos de calidad, utilizarlos siguiendo las recomendaciones del fabricante y mantener expectativas realistas ayudará a incorporarlos de forma responsable dentro de un estilo de vida saludable.

domingo, 5 de julio de 2026

De enfermera clínica a doctora en enfermería

 En las últimas dos décadas en España, a la imagen tradicional de la enfermera estrictamente asistencial se ha sumado otra figura cada vez más visible: la enfermera que investiga, publica y lidera proyectos para mejorar los cuidados.

En la actualidad, términos como grado, máster, doctorado, grupos de investigación o práctica basada en la evidencia forman parte del vocabulario habitual en muchos servicios. Detrás de ese cambio hay trayectorias personales exigentes, llenas de motivación y también de obstáculos. ¿Cómo es el camino real que recorre una profesional de la enfermería en España para convertirse en investigadora? ¿Qué apoyos, premios e incentivos existen para sostener ese recorrido?

La decisión de investigar suele surgir al pie de la cama del paciente: al observar problemas que se repiten en la práctica diaria (dificultades de autocuidado, reingresos evitables), o debido al contacto con docentes, tutores o compañeras que ya forman parte de equipos de investigación.

El itinerario formativo: del grado al doctorado

El camino formativo hacia la investigación en Enfermería se ha estructurado de forma progresiva en los últimos 20–25 años. Hoy, muchas enfermeras que investigan han recorrido un itinerario que combina grado, máster y doctorado.

El grado en Enfermería incorpora asignaturas de metodología de investigación, bioestadística y práctica basada en la evidencia, y fomenta la lectura crítica de artículos.

Tras el grado, muchas enfermeras se incorporan directamente al ámbito asistencial. Sin embargo, un número creciente opta por cursar un máster, que puede tener distintos enfoques:

  • Másteres clínicos (cuidados avanzados, comunitaria, crónicos, salud mental, etc.) con una componente de investigación aplicada.
  • Másteres orientados específicamente a metodología de la investigación en ciencias de la salud, gestión sanitaria o salud pública.

El Trabajo Fin de Máster, cuando se desarrolla en un entorno de investigación activo, puede convertirse en la primera pieza de una futura tesis doctoral.

Doctorado: construir conocimiento propio

El doctorado ha pasado de ser una rareza en Enfermería a convertirse en una opción real para un número significativo de profesionales. Existen programas de doctorado en ciencias de la salud o específicos de Enfermería en distintas universidades españolas, con líneas de investigación centradas en:

  • Cronicidad, envejecimiento y dependencia.
  • Seguridad del paciente y calidad de cuidados.
  • Atención primaria y comunitaria.
  • Salud mental, educación para la salud, e‑Health, gestión y organización de servicios.

El doctorado implica para una enfermera:

  • Definir una línea de investigación coherente y relevante para la práctica.
  • Diseñar y ejecutar uno o varios estudios con rigor metodológico.
  • Gestionar aspectos éticos, logísticos y de coordinación con los servicios asistenciales.
  • Publicar resultados en revistas científicas y defender una tesis doctoral.

Todo ello se suele compaginar con un puesto asistencial a tiempo completo, lo que exige una elevada capacidad de organización y un alto compromiso personal.

Pese a las dificultades, el número de enfermeras doctoras en España ha crecido de manera sostenida en los últimos 25 años. Cada año defienden su tesis doctoral unas doscientes enfermeras. Por lo que, empieza a ser habitual tener doctoras en plantillas clínicas, equipos de gestión y claustros universitarios. Sin embargo, las enfermeras con doctorado representan solo el 1,9 % del total de profesionales de la enfermería colegiados, que sumaban un total de 353.000 en 2024, según el Consejo General de Enfermería.

Grupos de investigación: puente entre evidencia y práctica

Más allá de la obtención de títulos, la investigación enfermera se concreta en el trabajo cotidiano de los grupos de investigación. Estos pueden estar ubicados en facultades de Enfermería y de Ciencias de la Salud, en institutos de investigación sanitaria vinculados a hospitales universitarios o en unidades clínicas que han desarrollado líneas propias (cuidados intensivos, oncología, atención primaria, geriatría, entre otras).

La enfermera que forma parte de un grupo de investigación puede tener diferentes funciones: participar en el diseño de proyectos y en la redacción de protocolos; coordinar o facilitar la recogida de datos en los servicios asistenciales; contribuir al análisis e interpretación de los resultados desde la perspectiva de los cuidados; y redactar artículos, comunicaciones a congresos y materiales de difusión para equipos clínicos. En muchos casos, se trata de perfiles “mixtos” que combinan actividad asistencial con docencia e investigación. Su valor añadido es evidente: actúan como puente entre la evidencia disponible y las necesidades reales de la práctica. Identifican problemas relevantes en el día a día, los traducen en preguntas investigables y, una vez obtenidos resultados, impulsan cambios en protocolos, circuitos y planes de cuidados.

Premios, becas e incentivos: un ecosistema en crecimiento

Investigar requiere tiempo, recursos y visibilidad. En los últimos años se ha ido consolidando en España un ecosistema de reconocimientos y apoyos que, aunque aún desigual, contribuye a hacer viable la carrera investigadora en Enfermería.

Premios y becas de colegios profesionales y del Consejo General de Enfermería

Los Colegios Oficiales de Enfermería organizan anualmente: premios a trabajo de fin de grado y fin de máster, premios a proyectos de investigación y a las mejores comunicaciones, becar para apoyar estudios o asistencia a congreso científicos.

El Consejo General de Enfermería y distintas fundaciones vinculadas a la profesión han impulsado igualmente premios a tesis doctorales, estudios originales e iniciativas innovadoras en cuidados. En la edición más reciente de los premios del CGE, en diciembre de 2025, se presentaron doscientos trabajos de investigación. Resultaron ganadores: Cristina Díez Flecha: en la categoría de Ámbito Comunitario y Social con un proyecto sobre Autoeficacia e Inteligencia Emocional Para dejar de Fumar, Alejandro Bosch: Se impuso en Ámbito Hospitalario con un estudio sobre contenciones mecánicas en UCI pediátricas y Sergio de la Hera: Premiado en Jóvenes Promesas por un estudio sobre el ideario suicida.

Estos reconocimientos no solo aportan apoyo económico, sino que refuerzan la visibilidad de la investigación enfermera y envían un mensaje claro: la actividad científica es valiosa y merece ser reconocida públicamente.

Sociedades científicas de Enfermería

Las sociedades científicas específicas de distintas áreas (enfermería comunitaria, pediátrica, intensiva, nefrológica, oncológica, etc.) desempeñan un papel clave. A través de congresos y reuniones científicas otorgan premios y ofrecen becas, además de que facilitan ayudas para la participación en congresos internacionales.

Convocatorias públicas competitivas

Las agencias de financiación públicas (como el Instituto de Salud Carlos III, algunas consejerías autonómicas o las propias universidades) incluyen en sus convocatorias proyectos en los que enfermeras pueden actuar como investigadoras principales o formarse como jóvenes investigadoras y también contratos predoctorales y postdoctorales en ciencias de la salud.

Incentivos en la carrera profesional

En paralelo, varias comunidades autónomas y centros han comenzado a introducir la actividad investigadora en los criterios de carrera profesional o en los baremos para acceder a puestos de responsabilidad y plazas docentes:

  • Publicaciones, participación en proyectos, dirección de estudios o contribución a guías clínicas suman puntos.
  • Este reconocimiento, aunque todavía desigual y mejorable, contribuye a que investigar deje de ser una actividad puramente “vocacional” para convertirse en un componente valorado del desarrollo profesional.

Recompensas y futuro: por qué merece la pena

A pesar de las barreras, cada vez más enfermeras en España deciden recorrer el camino de la investigación. Las razones son múltiples:

  • Impacto directo en los pacientes: es una experiencia muy satisfactoria comprobar que un estudio propio ha contribuido a reducir complicaciones, mejorar la experiencia del paciente o facilitar el autocuidado.
  • Crecimiento profesional: investigar obliga a mantenerse actualizado, desarrollar pensamiento crítico y adquirir habilidades transferibles a la gestión, la docencia y el liderazgo.
  • Reconocimiento y visibilidad: premios, publicaciones y participación en foros científicos ayudan a visibilizar el aporte específico de la Enfermería al conocimiento en salud.
  • Aportación a la profesión: cada enfermera que investiga contribuye a reforzar la identidad científica de la disciplina.

El reto para el sistema es claro: consolidar itinerarios de desarrollo que integren de forma natural la investigación en algunos perfiles clínicos, asegurar tiempo protegido, potenciar la oferta de becas y premios y fomentar una cultura organizativa que valore la evidencia generada por la propia profesión.


Fuentes:

1. Consejo General de Enfermería:
https://www.consejogeneralenfermeria.org/actualidad-y-prensa/sala-de-prensa/noticias/item/132419-cerca-de-200-proyectos-enfermeros-concurren-en-los-v-premios-de-investigacion-del-cge

2. Redacción Médica:
https://www.redaccionmedica.com/secciones/enfermeria/enfermeria-duplica-el-numero-de-tesis-en-pleno-boom-del-rol-investigador-8043

3. Instituto Español de Investigación Enfermera:
https://www.ieinstituto.es/

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