sábado, 26 de marzo de 2016

Cómo debo sobrellevar un niño con TDAH

El tratamiento del TDAH tiene 3 partes:

1. Psicoeducación y entrenamiento a los padres en el manejo conductual.

2. Apoyo académico.

3. Medicación.

Las 3 partes son muy importantes. A los padres recomendamos que estudien y entiendan bien qué es el TDAH, por qué se producen los síntomas, por qué el niño tiene tantas dificultades a la hora de hacer las cosas, seguir el ritmo académico, organizarse autónomamente, estarse quieto y atender…cada niño puede tener más problemas de un tipo que de otro.

Para ayudar a los padres recomendamos que se apoyen en la Asociación de Padres de niños con TDAH de su ciudad, están todas en la Federación Española de Asociaciones de Padres de niños con TDAH (FEADAH). Allí les pueden orientar y pueden también encontrar a otras familias en diferentes fases del diagnóstico (fase inicial, estabilización, mantenimiento, recuperación…). A veces pueden ofrecerles allí psicólogos especializados para trabajar aspectos de conducta y diferentes profesores, pedagogos, psicopedagogos o entrenadores cognitivos para trabajar las dificultades académicas ya sea en la asociación, o preferiblemente en casa, trabajando los materiales escolares con el niño en clases de apoyo varias veces por semana.

Sobre todo es importante que los padres se centren en buscar soluciones y se dejen aconsejar por parte del equipo de expertos en TDAH que les esté asesorando, siguiendo sus indicaciones, cómo dar la medicación al niño todos los días, establecer rutinas, nuevas maneras de pedir las cosas, elogios y motivación al niño y otras estrategias que mejorarán la conducta, el rendimiento académico y el humor del niño.

Escrito por el Dr. César Soutullo

¿Se puede enfermar dos veces de tosferina?

Ni la inmunidad que ofrece la vacuna ni la inmunidad natural aportan una protección duradera.
A pesar de ello, la vacuna contra la tosferina es la opción más eficaz para controlar la transmisión de la enfermedad en la población. En los últimos años se ha producido una re-emergencia de la tosferina. Estamos viendo casos en menores de seis meses (porque por su edad todavía no han sido vacunados) y en adultos en los que ha disminuido su inmunidad debido al tiempo que ha transcurrido desde que recibieron la vacuna o pasaron la enfermedad o porque sufren alguna enfermedad debilitante. Es decir, aunque haya pasado la tosferina, puede volver a sufrirla si está en contacto con un paciente con esta enfermedad.

Escrito por el Dr. José Luis del Pozo

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de colon?

El cáncer de colon generalmente es de crecimiento lento y cuando aparecen los síntomas puede corresponder a fases avanzadas de la enfermedad. Por ello es importante tanto identificar los síntomas de alarma así como llevar a cabo los programas de prevención.

Existen síntomas generales como pérdida de peso, cansancio y pérdida de apetito, pero fundamentalmente los síntomas son derivados de:

- Pérdidas de sangre: Están provocadas por la erosión de la mucosa del colon. Puede pasar desapercibido y detectarse sólo en un análisis de sangre oculta en heces o en una analítica (anemia) o ser evidente (sangre en las heces).


- Disminución del calibre de las asas intestinales: podemos encontrar estreñimiento, diarrea o alternancia de ambos. Puede aparecer dolor, pero es muy inespecífico.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Flujo con mal olor después del periodo


Este flujo marrón es seguramente los coágulos sanguíneos que tardan en salir; esto se suele presentar en muchas mujeres y ocurre durante los últimos días de la menstruación aunque puede ocurrir también al inicio o durar toda la menstruación. El olor molesto puede tener varios orígenes, por lo que es necesaria una evaluación médica para descartar una probable infección; aunque es probable que el olor se deba al tiempo que ha permanecido la sangre dentro y por ende puede haber signos de descomposición como todo producto orgánico. 

Insomnio. El niño que no duerme bien

Insomnio. El niño que no duerme bien

Es la dificultad para dormirse o mantener el sueño que perdura en el tiempo y produce malestar, nerviosismo y somnolencia por el día

Se habla de insomnio cuando un niño tiene problemas para quedarse dormido o para mantener el sueño, lo que conlleva que se despierte muchas veces a lo largo de la noche. En general, se tiene la sensación de que el sueño no ha sido reparador.
Que los niños se despierten por la noche es normal, especialmente los más pequeños. Según el niño crece y madura van disminuyendo los despertares nocturnos. Alrededor de los 6 meses, los niños suelen dormir por la noche hasta 5 horas seguidas y al acercarse la adolescencia los despertares nocturnos disminuyen.
El dormir alguna noche mal es normal. Pero si la dificultad de dormirse o mantener el sueño perdura en el tiempo y produce malestar, nerviosismo y somnolencia por el día, se considera que se trata de un insomnio.
En los niños, los tipos de insomnio más frecuentes son el insomnio conductual y el producido por higiene del sueño inadecuada.

Insomnio conductual

En este tipo de insomnio los niños no son capaces de conciliar el sueño si están solos. A veces el inicio del sueño está ligado a alguna actividad (mecerlos, darles de beber), a un objeto particular o a la presencia de los padres, de tal manera que si faltan, el niño no es capaz de quedarse dormido.
Algunas veces el rechazo a irse a la cama es frontal, protestan, lloran, gritan, se salen de la cama, demandan atención repetidamente, pidiendo comida, bebida o que les lean un cuento.
Es normal que los niños se despierten más por la noche cuando están enfermos y se sienten incómodos, pero cuando mejoran hay que tratar de recuperar el ritmo normal. El descanso adecuado es esencial.

Insomnio por higiene del sueño inadecuada

Se refiere al insomnio que se provoca o está favorecido por algunas actividades que se hacen antes de acostarse, como por ejemplo comer chocolate, tomar bebidas excitantes (cola), realizar actividades mentales, físicas (ejercicio) o emocionales (juegos, discusiones) y que dificultan que el niño se quede dormido porque está muy alerta.
Tampoco son recomendables los videojuegos justo antes de irse a dormir y ¡cuidado con los teléfonos móviles y los adolescentes!, el ruido continuo de la entrada de mensajes puede evitar que concilien el sueño. Una buena enseñanza: a partir de cierta hora, móviles apagados o, por lo menos, silenciados.
También se favorece el insomnio si el ambiente no está tranquilo, hay mucho ruido o mucha luz.
Algunas actividades durante el día también pueden interferir con el sueño: dormir siestas muy largas, pasar mucho tiempo en la cama, tener un horario para acostarse muy variable, acostarse muy tarde (los niños pueden estar tan cansados que no saben ni lo que les pasa, que necesitan dormir).

¿Qué favorece el insomnio?

  • La desorganización familiar con relaciones padres-hijos conflictivas.
  • El estrés.
  • El insomnio es más frecuente en hijos de padres insomnes.
  • Compartir la cama de los padres cuando el niño lo demanda.
  • Dejar que el niño vea la televisión solo o en la cama o que esta permanezca mucho tiempo encendida en casa.

¿Cómo se diagnostica?

Haciendo una historia clínica. El pediatra indagará sobre el inicio del problema, la existencia de un factor desencadenante, la historia y la situación familiar y el comportamiento del niño.
Es importante que los padres muestren sus preocupaciones abiertamente, sus temores, sus dudas. La información que pueden proporcionar es muy valiosa ya que son las personas que mejor conocen a sus hijos.
También se pueden utilizar “Diarios del sueño” que tienen que rellenar los padres coloreando las horas que el niño está dormido y dejando en blanco las horas que está despierto, con la hora de acostarse y de despertarse, la hora a la que se apaga la luz, los despertares, etc. Pueden ser muy útiles.

¿Cómo se puede tratar?

Con el trabajo conjunto de profesionales sanitarios y padres se suele solucionar el problema. Mejorando el insomnio aumenta el bienestar de los niños y de los padres.
Entre los tratamientos eficaces están las medidas de higiene del sueño, las intervenciones psicológicas y, finalmente, los fármacos.
  • Medidas de higiene del sueño: se trata de fomentar hábitos saludables tales como seguir un ritmo más o menos constante tanto de día como de noche, establecer un período relajante, evitando juegos intensos antes de irse a dormir, controlar que los programas de televisión, videojuegos y uso de móviles sean adecuados para la edad del niño. El ambiente para dormir debería ser tranquilo, sin ruido, sin luz, con una temperatura agradable. También es recomendable evitar comidas y bebidas estimulantes y siestas largas.
  • Intervenciones psicológicas: actúan sobre la conducta y sirven para reducir la resistencia a la hora de acostarse y los despertares nocturnos. Las técnicas que se recomiendan dependen de la edad del niño.
  • Medicación: se reserva para los problemas de insomnio que no se resuelven con ninguna de las medidas mencionadas anteriormente y siempre debe ser prescrita por el  médico.
HÁBITOS

Síndrome de las piernas inquietas en niños

Síndrome de las piernas inquietas

El niño tiene dificultades para quedarse dormido, lo que provoca que esté fatigado y somnoliento durante el día o, por el contrario, demasiado activo

Niño dormido mientras hacía las tareas

¿Qué es el síndrome de las piernas inquietas?

Es un trastorno que se caracteriza porque el enfermo tiene una necesidad imperiosa de mover las piernas cuando está en reposo, no puede evitarlo, y nota una sensación desagradable en las piernas, normalmente por debajo de las rodillas.
Aunque es más frecuente en adultos, los niños también pueden padecerlo.

¿Qué lo causa?

No se conoce la causa exacta. Se piensa que podría deberse a una alteración relacionada con la dopamina, una sustancia del cerebro relacionada con el movimiento de los músculos.
El 70% de los niños y adolescentes que lo padecen tienen un familiar de primer grado con el mismo problema. Además, si existen antecedentes familiares, los síntomas suelen aparecer antes de lo habitual.

¿Cuáles son los síntomas?

Los principales son:
  • Necesidad irresistible de mover las piernas (más raramente los brazos), acompañada o no de molestias en las piernas.
  • Aparición de los síntomas cuando se está parado (sentado o acostado).
  • Alivio o desaparición de las molestias al moverse.
  • Aparición o empeoramiento de los síntomas al final del día. Durante el día las molestias mejoran o incluso desaparecen.

¿Qué consecuencias tiene?

La principal es que puede provocar insomnio. El niño tiene dificultades para quedarse dormido, lo que provoca que esté fatigado y somnoliento durante el día o, por el contrario, demasiado activo. También puede alterar la capacidad de atención.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de este trastorno en los niños no es fácil porque les resulta difícil describir lo que les está pasando. El médico le hará una historia clínica para valorar si los síntomas descritos por el niño y la familia coinciden con el síndrome y si existen antecedentes familiares, y una exploración para evaluar su estado general. Si el diagnóstico no está claro puede que su médico le pida un análisis de sangre u otras pruebas. En algunos pacientes se ha demostrado que falta hierro. Los diarios del sueño y los vídeos caseros pueden servir de mucha ayuda.

¿Cuál es el tratamiento?

Las medidas de higiene del sueño pueden ayudar en los casos leves:
  • Disminuir el consumo de chocolate y de refrescos estimulantes tipo cola.
  • Horarios adecuados y regulares de sueño.
  • Evitar algunos fármacos (por ejemplo, antihistamínicos).
Es primordial informar en el colegio. Para evitar que el niño esté sin moverse todas las horas de clase se le puede dejar dar un paseo de vez en cuando o que cambie de postura si lo necesita.
El médico lo tratará con hierro si se demuestra que falta en el organismo.
Si el problema persiste o se agrava (suele ser progresivo), puede ser necesario acudir a un especialista en alteraciones del sueño e iniciar tratamiento farmacológico.

Fiebre en la Infancia


Fiebre en la Infancia



Revisado por: 

Pediatría

Descripción: 

¿Qué es la fiebre?
Es una elevación de la temperatura corporal por encima de los límites establecidos como normales.
En condiciones normales la temperatura corporal en los niños de hasta 6 años, puede variar, según día, hora, ambiente… entre 1º y 2º C.
Se considera fiebre, por encima de 38 º C en el recto o 37.5º en la axila.
¿Tiene el niño fiebre? ¿Cómo puedo saber si un niño tiene fiebre?
La sensación al tocarle, la aceleración de los latidos del corazón, la respiración se hace más rápida, se enrojecen las mejillas, muestra cambios en la actividad o en el carácter… Pero la forma más eficaz es medir la temperatura con un termómetro.  
Es preferible usar termómetros digitales, porque son fáciles de leer, los más fiables y no contienen materiales contaminantes. Se aconseja colocarlo en el recto (2 minutos), sobre todo en los menores de 2 años; en mayores de esa edad, se acepta la medición en la axila (4 minutos).
Los termómetros de mercurio, de oído, de tira plástica o de chupete, por razones diversas, no están recomendados.
¿Cual es la función de la fiebre?
Es una parte importante en la defensa del cuerpo, elevar la temperatura da ventaja ante la mayoría de los gérmenes, que en los seres humanos, crecen mejor alrededor de 37º C.
Además la fiebre activa nuestro sistema inmunitario, creando más glóbulos blancos, anticuerpos y otros agentes que luchan contra la infección.
¿Cual es la causa?
La causa más frecuente, sobre todo en la infancia, son las infecciones.
Otras causas pueden ser: las emociones fuertes, la temperatura ambiente alta y húmeda, arropamiento excesivo, golpes de calor o insolación, intoxicaciones…
¿Siempre hay que tratar la fiebre?
No siempre hay que hacerlo. La subida de temperatura indica que el cuerpo está combatiendo la enfermedad.
En general, hay que tratar el malestar que genera la fiebre. Existe acuerdo médico sobre comenzar a tratar la fiebre a partir de 38.9º C rectal (o 38.5º C axilar).
En caso de padecer alguna enfermedad grave que afecte a corazón, bronquios/pulmón o sistema nervioso, hay que tratarla antes, en cuanto empiece.
¿Cómo se trata la fiebre?
Si no es muy elevada y el niño no siente mucha incomodidad, bastará con aplicar medidas físicas: quitar el exceso de ropa, bañar en agua tibia (nunca fría, que produciría más malestar), ofrecer líquidos abundantes, disminuir la actividad física, y procurar que la temperatura ambiente sea neutra (aproximadamente 22º C). Las friegas con alcohol o colonia no se recomiendan en ningún caso.
Si la fiebre es alta y persistente, se deben administrar antitérmicos. Los recomendados son:
- paracetamol oral o rectal, cada 4-6 h.
- ibuprofeno oral, cada 6-8 h.
Se recomienda comenzar con el paracetamol, porque suele ser bien tolerado, tiene pocos efectos secundarios y se puede administrar con frecuencia. La dosis depende del peso, como regla general, el peso dividido entre 6 (por ejemplo: niño de 15 Kg.= 2.5 ml.) cada 4-6 horas, sin sobrepasar 5 tomas al día. Se puede administrar a cualquier edad.
El ibuprofeno solo se podrá utilizar en niños a partir de los 6 meses, y su dosis, como regla general, es el peso de niño dividido entre 3 (por ejemplo: niño de 15 Kg:= 5 ml.) cada 6-8 h.
No está justificado alternar dos antitérmicos, ya que hay más riesgo de intoxicación, excepto en casos puntuales recomendados por el médico.
El ácido acetil-salicílico (aspirina) no se debe utilizar en menores de 15 años para tratar la fiebre.
¿Qué precaución se deben de seguir con los antitérmicos?
El ibuprofeno no se debe utilizar en caso de vómitos reiterados.
La medicación antitérmica no es inofensiva. Se debe evitar que los niños piensen que son una golosina, déjelos fuera de su alcance.
Si el niño vomita tras dar la medicación, antes de 10-15 minutos, habitualmente pensaremos que la absorción ha sido baja, por lo que debemos volver a administrarla. Igualmente, si se ha dado por vía rectal y ha expulsado el supositorio entero.

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¿Hay que dar antibióticos para la fiebre?  Los antibióticos no son medicamentos para bajar la fiebre. Hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos en niños, la fiebre es producida por infecciones virales, que no responden al tratamiento con antibióticos. Nunca hay que dar antibióticos si no han sido indicados por su médico, ya que el uso inadecuado de éstos, hace que los gérmenes se hagan resistentes y sea más difícil tratarlos.
¿Cuales son los riesgos y posibles complicaciones de la fiebre?  Las complicaciones, cuando existen, se deben a la enfermedad causante, no a la fiebre en sí. En los bebés, la fiebre prolongada puede favorecer la aparición de deshidratación, sobre todo, si se acompaña de falta de aporte de líquidos o aumento de pérdidas (vómitos o diarrea).
¿La fiebre produce convulsiones?  No. Las convulsiones febriles solo se producen en un pequeño porcentaje de niños que tienen predisposición a ellas. La fiebre por sí sola, no es causa de daño cerebral ni de otro tipo.
¿Cúanto tiempo suele durar la fiebre?  En general, los procesos febriles en la infancia son autolimitados, en la mayoría de los casos, entre 3 y 7 días,dependiendo del proceso que la provoque.
¿La fiebre es contagiosa?  La fiebre en sí misma no es contagiosa, es sólo un síntoma. Ahora bien, puede ser causada por una enfermedad infecciosa que sí puede ser causa de contagio.
¿Cúando se debe consultar con el pediatra?
  • Si aparecen manchas en la piel
  • En menores de 3 meses
  • Si dura más de 24-48 h. en menores de 2 años
  • Si dura más de 48-72 h. en mayores de 2 años
  • Si rechaza totalmente la toma de alimentos o líquidos
  • Si deja de orinar o la orina es muy escasa
  • Si presenta decaimiento o mal estado general a pesar de bajar la fiebre
¿Cuándo se debe acudir a urgencias?
Cuando aparezca alguno de estos signos, no siempre quiere decir que vaya a tener una enfermedad grave, pero es conveniente que la valoración médica se haga cuanto antes, acudiendo a Urgencias de su Centro de Salud u Hospital:
  • Temperatura superior a 40º C rectal
  • Fiebre alta y alguna enfermedad crónica grave ( malformación del corazón, inmunodeficiencia, cáncer en tratamiento quimioterápico)
  • Rigidez de nuca o dificultad para mover el cuello
  • Convulsiones
  • Manchas de aparición reciente, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.
  • Dificultad para respirar
  • Dificultad para mantenerle despierto.
EXPERIENCIA ENFERMERA:
-Quitar ropa
. Baño de agua templada 15 minutos mínimos
.Antitérmicos
. Paños de agua templada en axilas y debajo de rodillas cambiandose rigurosamente cada 10 minutos
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