viernes, 8 de julio de 2016

LUNAR VS MELANOMA: Aprende a distinguirlos de una manera fácil con el método ABCDE.

Uno de cada tres cánceres diagnósticados es de piel. Se diagnostican anualmente, en todo el mundo, entre dos y tres millones de casos de cáncer de piel no melanoma así como 132.000 melanomas malignos.

El melanoma es el tipo más serio de cáncer de piel. Se origina en los melanocitos.


Los melanocitos son células de la epidermis encargadas de producir el pigmento marrón llamado melanina, que hace que la piel tenga un color moreno o bronceado para proteger las capas más profundas de la piel contra algunos efectos nocivos del sol. 

La mayoría de las células del melanoma continúan produciendo melanina de modo que estos tumores usualmente son de color café o negro. Sin embargo, algunos melanomas no producen melanina y pueden ser de color rosado, canela o incluso blanco.

Los melanomas se pueden producir en cualquier parte de la piel, pero son más propensos a comenzar en el tronco (pecho y espalda) de los hombres y en las piernas de las mujeres. El cuello y el rostro son otros sitios comunes. 


Tener una piel con pigmentación oscura disminuye el riesgo de melanoma en los lugares más comunes, aunque cualquier persona puede desarrollar este tipo de cáncer en las palmas de las manos, las plantas de los pies y debajo de las uñas. Los melanomas en estas áreas representan más de la mitad de todos los melanomas en las personas de raza negra, pero menos de 10% de los melanomas en las personas de raza blanca.

También los melanomas pueden formarse en otras partes del cuerpo como los ojos, la boca, los genitales y el área anal, pero son mucho menos comunes.

Cuanto antes se detecte, mayores son las posibilidades de curación. De hecho, el 90% de los casos de cáncer de piel se curan si se detectan a tiempo.

A tener en cuenta con el Melanoma:



Por lo general, una persona tiene en torno a 20 lunares o nevus distribuidos a lo largo del rostro y cuerpo. Pero, cuanto mayor es el número de lunares, mayor será su probabilidad de desarrollar cáncer de piel.



De acuerdo con investigaciones recientes, el 65% de los melanomas aparecen sobre los lunares existentes, pero también es esencial prestar atención y revisar la aparición de nuevos lunares, así como los cambios en la forma de los lunares ya existentes.



Con frecuencia el primer signo de un melanoma es un cambio de tamaño, forma, color o textura de un lunar. La mayoría de los melanomas tienen un área negra o negra azulada. El melanoma también puede aparecer como un lunar nuevo. Puede ser negro, anormal o “de aspecto desagradable”. Ante cualquier duda, lo mejor es acudir a su médico o dermatólogo.

Método ABCDE para detectar el Melanoma:

No todos los lunares ni las manchas son peligrosos, pero es conveniente vigilarlos siguiendo el método A, B, C, D y E: 
 
  • Asimétrico: el contorno de una mitad no es igual a la otra.
  • Bordes: los bordes son desiguales, borrosos o irregulares
  • Color: el color es disparejo y puede incluir tonalidades negras, cafés y canela
  • Diámetro: hay cambios en el tamaño, generalmente se vuelven más grandes.
  • Evolución: cualquier cambio en el lunar en las últimas semanas o meses

Si observa que tiene un lunar o mancha que presenta alguna de estas características u observa cualquier cambio en un lunar, acuda a su médico o dermatólogo. La atención precoz es fundamental en el tratamiento del melanoma.



Aunque como se ha comentado el melanoma es un tipo de cáncer de piel peligroso, es casi siempre curable en sus etapas iniciales, por ello es importante acudir a su médico o dermatólogo si tiene lunares o manchas “raros” o si se produce un cambio en ellos, ya que el melanoma tiene muchas más probabilidades de propagarse a otras partes del cuerpo que otros tipos de cáncer.

Factores de riesgo del Melanoma

Muchos factores pueden determinar tu riesgo a desarrollar un cáncer de piel:

  • Tu piel es clara: Tienes un fototipo de la piel I o II, tu piel no se broncea o se broncea muy poco y te expones al sol de forma excesiva.
  • Tienes pecas o lunares de apariencia muy distinta (tamaño, forma, color).
  • Has sufrido quemaduras solares importantes en la infancia o te han expuesto con frecuencia al sol cuando eras niño.
  • Tienes antecedentes de cáncer de piel en tu familia.
  • Tienes muchos lunares (más de 40), incluidos algunos de gran tamaño, de forma irregular o de distinto color.
Prevención y protección del Melanoma

Para prevenir el melanoma, ante la llegada del verano, es preciso adoptar una serie de medidas de protección, como la utilización de gorras o sombreros, de cremas de alta protección, así como tomar el sol de una forma gradual y evitarlo en las horas de irradiación más intensa (entre las 12:00 y 17:00). Incluso debajo de las sombrillas el sol es dañino, ya que el efecto espejo de la arena y el agua (mar o piscina) puede inducir los rayos solares con mayor intensidad

El prototipo humano con mayores posibilidades de contraer dicha patología es una mujer entre 40 y 45 años, de piel y ojos claros que realice exposiciones solares intensas e intermitentes desde la infancia, con quemaduras en la etapa infantil, con un número importante de nevus (lunares) congénitos o atípicos, y con antecedentes familiares de melanoma.

Algunos consejos para prevenir la aparición de Melanomas son:

  • Tomar el sol con protección adecuada.
  • Utilizar el protector solar adecuado y por todo el cuerpo.
  • Utilizar la dosis recomendada por el fabricante.
  • Debe tenerse en cuenta a la hora de la elección del filtro tanto los rayos UVA como los UVB.
  • Recurrir si fuera necesario a la fotoprotección oral que palía las carencias y defectos de la protección tópica.
  • No abusar de la exposición al sol, y no exponerse entre las 12.00 y 17.00 horas, aunque se use protección.
  • Vigilar los lunares.
Tratamiento del Melanoma


La cirugía es el primer tratamiento para todos los diferentes estadios del Melanoma. Una detección precoz permite la extirpación quirúrgica de la práctica totalidad de los melanomas. Actualmente se utilizan técnicas de diagnosis no cruentas tales como la dermatoscopia (también denominada epiluminiscencia) que permiten detectar cualquier alteración precoz de los nevus y su posible malignidad. Tras la cirugía solo los pacientes de alto riesgo necesitan inmunoterapia adicional. Otros tratamientos incluyen quimioterapia y radiación. La terapia biológica aumenta la propia capacidad del cuerpo para combatir el cáncer. La terapia localizada usa sustancias que atacan células cancerígenas sin dañar células sanas. Si en un período de 3 a 5 años no se ha reproducido el melanoma, las posibilidades de recaída son mínimas y el paciente se considera curado.

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