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miércoles, 7 de junio de 2017

La prueba del mantoux

Para saber si una persona se ha contagiado de la tuberculosis pero la enfermedad se encuentra latente, es decir, no existen síntomas, se realiza una prueba llamada de Mantoux o bien de la tuberculina.


LO QUE DEBES SABER…
     
  • Dar positivo en esta prueba implica que ha habido infección pero no que se haya desarrollado la tuberculosis.
  • La gran mayoría de personas con un Mantoux positivo no tienen capacidad de contagiar a otros.
  • Incluso tras un tratamiento correcto tras tener una prueba de la tuberculina positiva existe una posibilidad mínima de desarrolla una tuberculosis activa.

La prueba del Mantoux o de la tuberculina o PPD consiste en demostrar la hipersensibilidad del organismo frente a las proteínas del bacilo tuberculoso, una capacidad de reacción del sistema inmunológico que se adquiere una vez el organismo ha sido infectado por el M.tuberculosis. Es esencial remarcar que dar positivo en esta prueba implica que ha habido infección pero no que se haya desarrollado la enfermedad.

¿QUIÉN DEBE REALIZÁRSELA?
 
Esta prueba de detección de infección por parte del M. tuberculosis no se debe realizar a la población general, sino solamente a personas que tengan una elevada probabilidad de haberse contagiado de la tuberculosis y que puedan beneficiarse del tratamiento a pesar de que no presenten signos de la enfermedad. Estas personas son:
     
  • Personas en contacto con pacientes con tuberculosis manifiesta.
  • Pacientes infectados por el VIH.
  • Personas con imágenes radiológicas pulmonares de lesiones de tuberculosis antiguas curadas que no fueron tratados adecuadamente.
  • Pacientes con factores de riesgo como diabetes, bajo peso, silicosis, gastrectomía, insuficiencia renal crónica, malabsorción crónica, neoplasias de cabeza y cuello, neoplasias hematológicas, tratamiento con corticoides o tratamiento con inmunosupresores.
  • Trabajadores o residentes de hospitales, prisiones, asilos o centros de deshabituación de toxicómanos.
  • Personas que provengan de países con una elevada incidencia de la enfermedad.

¿En qué consiste?

La prueba del Mantoux consiste en introducir mediante una jeringuilla a nivel intradérmico una mínima cantidad de líquido (0,1 ml) que contiene un derivado purificado del antígeno del bacilo de la tuberculosis. Al introducir el líquido se produce una elevación de la piel, un habón, de menos de un centímetro de diámetro. Es importante que la persona no se rasque, se frote ni manipule esta zona, ni tampoco conviene cubrirlo.

Al cabo de 48 o 72 horas lo que se hace es medir el diámetro de la zona de piel inflamada en el punto de la inyección. Solamente se debe medir el diámetro de la zona indurada, no la rojez (eritema) que se produce alrededor de la misma. En función de los milímetros de dicha induración se considerará que la prueba es positiva o negativa. El punto de corte para considerar la prueba del Mantoux positiva o negativa variará en función de la situación de cada paciente. Así pues, una lectura de 5 mm de diámetro o más será positiva en:
     
  • Pacientes con VIH
  • Personas en contacto cercano con pacientes con tuberculosis activa
  • Personas con imágenes radiológicas de tuberculosis antigua curada
Una lectura de 10 mm de diámetro o más será positiva en:
     
  • Personas con factores de riesgo diferentes del VIH
  • Antecedentes de consumo de drogas o consumo activo de drogas por vena
  • Personas que vivan en residencias, hospitales, prisiones o centros de desintoxicación
  • Personal sanitario
  • Menores de 5 años
Una lectura de 15 mm de diámetro o más será positiva en toda persona que no cumpla ninguno de los criterios anteriores.

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