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viernes, 19 de mayo de 2017

Conoce el ictus para prevenirlo

Síntomas ictusConocer los síntomas es fundamental para acudir cuanto antes a una unidad especializada.
Si empezamos por las cifras del ictus, éstas resultan abrumadoras. Nos podemos quedar con tres: cada año se producen 130.000 ictus, es la primera causa de muerte en la mujer y la tercera en hombres (la mortalidad por ictus es cinco veces superior a la de cáncer de mama) y por último, esta enfermedad es la primera causa de invalidez en los países occidentales. 
Sin embargo, pese a estos datos sigue siendo una patología poco conocida en la sociedad. “Esta enfermedad esconde y amaga un drama y una catástrofe. Esto es lo que supone para las familias y la sociedad que una persona sufra una lesión en el cerebro”, afirmó tajantemente Jaime Gàllego, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN). El experto señaló que la crudeza de esta enfermedad radica en la rapidez con la que se manifiesta y en la presteza con la que se instauran los síntomas. Esto desemboca en un cambio brusco en la vida del afectado: pasa a ser una persona dependiente que puede ver comprometidos aspectos tan importantes como la capacidad de andar o de comunicarse, entre otros.

Gàllego señaló que en los últimos años la incidencia de esta enfermedad ha aumentado y se prevé que la tendencia siga en aumento en los próximos años, aunque hay dos noticias muy buenas: la mortalidad se ha reducido y el ictus se puede prevenir. Sin embargo, para conseguirlo hay que conocerlo.
Sabemos que el ictus es más frecuente en mujeres y en mayores de 65 años. Además, afecta con mayor probabilidad a aquellos que tienen antecedentes familiares o han sufrido un ictus con anterioridad. Estos son los factores de riesgo no modificables, los que no podemos cambiar. Significa entonces que no se puede hacer nada. “No”, aclaró Gàllego, “significa que hay que esforzarse más por controlar aquellos que se pueden cambiar. Si se controlan se podría reducir el ictus en el 90 por ciento de los casos”.

El ictus no es cosa de viejos

La actuación y los cambios que se tienen que llevar a cabo para prevenir un ictus son similares a los que se pueden aplicar con otras enfermedades como la diabetes o los eventos cardiovasculares: vigilar la hipertensión, bajar el peso y acabar con la obesidad, llevar una alimentación sana, dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol, reducir el colesterol realizar al menos 30 minutos de ejercicio diario, como caminar.
El problema es que los hábitos y el estilo de vida han cambiado y esto ha provocado que los jóvenes no estén libres de tener un ictus. “No pensamos que nuestra salud es frágil y cuando somos jóvenes no nos cuidamos tanto. Sin embargo, están aumentando los casos de ictus en jóvenes de entre 30 y 40 años”, afirmó Julio Agredano, presidente de la asociación Freno al Ictus, quien añadió que se ha demostrado que es menor la incidencia en personas de 40-50 años que realizan deporte que entre las que no lo hacen.
Ambos insistieron en la importancia de tratar el ictus con rapidez y adecuadamente, puesto que es determinante para evitar y reducir las posibles secuelas. “No vale con acudir a un hospital cualquiera. Ante un ictus hay que llamar al 112 para que se active el protocolo ictus y el enfermo sea derivado a una unidad especializada”, concluyó Gàllego.
CÓMO PREVENIRLO:
El ictus afecta en España a 187 pacientes por cada 100.000 habitantes al año, según las estadísticas del estudio Iberictus: “Incidencia de ictus en España” realizado por la SENy es la causa la muerte del 30 por ciento de los enfermos a los que se ha detectado la enfermedad  en los primeros meses. Además, se considera la primera causa de dependencia en adultos, según afirma Jaime Gállego, especialista en Neurología de la Clínica Universidad de Navarra.
El especialista señala que aunque no existen señales predecesoras al ictus hay síntomas de alerta que pueden ayudar a las personas a prevenir su aparición:
  • Pérdida brusca de fuerza, acorchamiento o adormecimiento de la cara, el brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
     
  • Alteración violenta del lenguaje, de manera que, el paciente no puede hablar, ni entender, ni ser entendido.
     
  • Pérdida repentina de visión parcial o total en uno o ambos ojos.
     
  • Dificultad para caminar con pérdida de equilibrio y coordinación.
     
  • Dolor de cabeza repentino e intenso, sin causa aparente, que puede estar acompañado de vómitos y alteración de la consciencia.
Gallego hace hincapié en que es importante conocer las causas y los grupos de riesgo de las personas a las que afecta esta enfermedad con más frecuencia para mejorar la prevención.
Algunos factores de riesgo no se pueden controlar, como los antecedentes familiares o la edad, dado que a pesar de que el 70 por ciento de las personas que sufren esta enfermedad son mayores de 65 años, según el especialista, “cualquiera puede sufrir un ictus”. No obstante, otros sí son evitables, por lo que es de vital importancia su prevención. Entre estos factores modificables destacan: la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, la fibrilación auricular, la obesidad, el síndrome de apnea del sueño, el abuso de alcohol y el sedentarismo. En pacientes jóvenes, “además de anomalías hereditarias o malformativas, los ictus pueden producirse por el consumo de sustancias tóxicas como las drogas”, según Gállego.

Conocer para prevenir

Es importante conocer, tanto los factores de riesgo, como los consejos para prevenir la enfermedad. El experto señala que conocer la enfermedad es muy importante para poder prevenirla, ya que si éstos se controlan, se podrían evitar el 80 por ciento de los ictus:
  • Mantener una dieta saludable: La dieta mediterránea puede ser una buena opción para controlar la alimentación, ya que además de ser una dieta equilibrada que aporta los nutrientes necesarios, tiene un bajo contenido en ácidos grasos saturados, es rica en sustancias antioxidantes y ayuda a disminuir la posibilidad de sufrir obesidad, colesterol malo y diabetes.
     
  • Hacer ejercicio regularmente: Practicar deporte de forma regular es una práctica saludable que ayuda a evitar la obesidad y la diabetes, además de prevenir enfermedades cardiovasculares.
     
  • Prescindir del tabaco: Fumar eleva el riesgo de padecer un ictus, dado que la nicotina origina placas de colesterol en las arterias, obstruyendo las mismas. Los fumadores tienen mayor riesgo de sufrir un ictus.
     
  • Evitar beber o hacerlo de forma regulada: El consumo excesivo de alcohol es perjudicial, ya que puede producir hipertensión y enfermedades cardiovasculares. No obstante, beber una copa de vino al día, es antioxidante y mejora nuestro sistema circulatorio.
     
  • Revisar la tensión arterial frecuentemente: La hipertensión es el principal factor de riesgo de ictus. Controlar y vigilar la tensión evitará además las enfermedades cardiovasculares.
     
  • Vigilar y tratar adecuadamente la diabetes: Es importante para prevenir el ictus realizar controles médicos de forma periódica, dado que los vasos sanguíneos se ven afectados por esta enfermedad.
     
  • Controlar las cardiopatías, en concreto, la fibrilación auricular: Las alteraciones en el ritmo cardiaco, como en el caso de las fibrilaciones auriculares, pueden producir hipertensión y trombolembolismos cardiacos.

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