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martes, 13 de julio de 2021

La importancia de cuidar nuestra piel

 Proteger nuestra piel correctamente puede prevenir la aparición del envejecimiento cutáneo prematuro y el acné, así como infecciones externas e internas

De todos los órganos del cuerpo, la piel es el más versátil de todos. Es el único órgano que está directa y constantemente abierto al exterior. Esta parte de nuestro cuerpo protege todo el organismo y ayuda a mantener la temperatura adecuada, además de que gracias a ella podemos disfrutar del sentido del tacto.

Además, es un perfecto indicador de la salud, tanto física como mental, a través de sus notables cambios, la piel nos informa de qué le sucede algo a nuestro organismo, no solo nos avisa de posibles enfermedades externas, referentes al estado de la piel, sino también advierte de posibles enfermedades internas.

Debido a sus millones de receptores táctiles y terminaciones nerviosas, tiene la capacidad de erizarse, producir hormigueo, picar, estirarse, encogerse, doler, sonrojarse… En otras palabras: gracias a la piel tenemos emociones y sensaciones.


También regula la temperatura corporal, el calor se transmite desde la piel al ambiente si la temperatura de la superficie cutánea es mayor que la temperatura ambiental. Si sucede lo contrario, el calor es absorbido por este órgano.


Sabemos que este órgano lleva a cabo numerosas funciones; sin embargo, en ocasiones no siempre se le presta la atención necesaria, sobre todo cuando exponemos nuestra piel al sol en los meses de verano. Una de las razones más importante que hacen necesario proteger este órgano de un agente externo como los rayos del sol es que la exposición es acumulativa y sus consecuencias pueden ser irreversibles. La sobreexposición puede aumentar las posibilidades de padecer cáncer de piel, ya que el principal factor de riesgo implicado en su aparición son las radiaciones solares -fundamental en los carcinomas-, sobre todo las de tipo B (UVB) y las de tipo A (UVA), según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)


La exposición al sol sin el uso de protección solar puede propiciar el envejecimiento cutáneo prematuro. Los rayos ultravioleta, cuando llegan a la dermis, producen radicales libres, moléculas que atacan al colágeno y a la elastina, y alteran tanto el ADN como la membrana de las células de la piel. Como resultado, las células ya no son capaces de funcionar correctamente. Su capacidad de recuperación se ve disminuida y comienzan a producir menos melanina, colágeno y elastina, provocando que este órgano se vuelva más fino, seco y, finalmente, favorezca la aparición de arrugas, líneas, manchas, etc.


Beneficios de cuidar la piel

Como ya hemos dicho anteriormente, es más necesario que nunca cuidar la piel a diario y no esperar a ver señales de envejecimiento, acné, manchas o peor aún, enfermedades externas o internas. El debido cuidado puede prevenir la aparición de puntos negros, acné o granos. Asimismo, estará más sedosa; tendrá mayor luminosidad, favorecerá la desaparición del cansancio y las arrugas y, por último, se evitarán posibles infecciones.

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