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domingo, 19 de junio de 2016

CARTA DE UNA ENFERMERA A UN RECIÉN TITULADO

Esta carta es para ti, que acabas de terminar Enfermería. 
Pero también podría ser para ti, que has terminado hace unos años, o para ti que estás a punto de jubilarte. Ojalá alguien la hubiera escrito para mi cuando finalicé mi diplomatura en enfermería, hace ya de esto doce años. Y parece que fue ayer.

No me gusta dar consejos, y probablemente no sea buena en ello, pero te contaré lo que me habría gustado que me dijeran aquel verano de 2003 y que he aprendido con el paso de los años, a fuerza de darme golpes aquí y allá. 

No quiero con esto ahorrarte los golpes, que los tendrás, y aunque en el momento duelan (mucho) forman parte de la vida y de tu aprendizaje y, en el fondo, ayudarán a forjar tu carácter. No vas a ser mejor por no golpearte, en absoluto, pero no le cojas cariño al suelo y levántate. Me gustaría estar ahí para ayudarte, como compañera o como amiga, pero no siempre habrá alguien que te tienda la mano así que debes aprender a hacerlo sola. 


Empápate de todo. De la lluvia de primavera pero también de suero, de ampollas rotas, de sangre y hasta de orina. Sólo cuando haces algo mal aprendes el camino para hacerlo bien, y nunca más se te olvidará conectar la sonda antes de introducirla. Aprende a hacer las cosas sola, a valerte por ti misma sin depender de los demás, no siempre tendrás una compañera que te ayude y sólo quien no depende de nadie es totalmente libre. 

Gasta los zuecos. Destroza cada par que tengas. Recorre todas las unidades del hospital que puedas, estás en el mejor momento de tu vida para aprender. 

Llora. Hazlo cuando lo necesites para que no se te quede dentro la parte menos bonita de esta profesión. Vas a vivir momentos muy duros, pero no te culpes cuando sabes que has hecho todo lo que estaba en tu mano. 

Muévete. No te quedes anclada a un hospital obsesionada con ganar puntos para la bolsa de empleo. La enfermería abarca muchos campos y se necesitará una enfermera donde menos te lo esperas. Muévete por favor, estás en el momento de hacerlo. No es una locura. Es vida, experiencias, madurez.

Deja los problemas en casa. Sé amable con los pacientes. Bastante tienen ellos con estar "al otro lado" y sólo de ti depende hacer su estancia un poco más agradable. Eres la cara visible de nuestra profesión y puedes conseguir que te recuerde toda la vida sólo con mostrar un poco de empatía, pero también si le muestras tu peor cara. De ti depende. 

Fórmame. Cuando me veas, enséñame todo lo que hayas aprendido en este tiempo y yo haré lo mismo contigo. Prometo empaparme contigo. 

Disfruta. Ya eres enfermera y esta es la profesión más bonita del mundo. Es imposible que alguien que dedica su tiempo a ayudar a los demás no sea feliz. 

Y sobre todo, por favor, nunca pierdas la ilusión.Fuente: Enfermera saturada

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