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lunes, 9 de julio de 2012

Ictioterapia: esos pececillos que te lo comen todo

Hace unos días me llegó una oferta de una de esas empresas de cupones. Por 19 euros podía probar una sesión de ictioterapia seguida de exfoliante, masaje y pedicura.
Los últimos meses la ictioterapia se ha puesto de moda y es un buen tema para rellenar telediarios esos días en los que no hay mucha chicha y tampoco ganas de trabajar.

¿Qué es la icitioterapia?
Básicamente, como todos habréis oído seguramente, la ictioterapia consiste en un tratamiento realizado con peces. Se mete la parte a tratar en una piscina-pecera, y ellos se comen el tejido epitelial muerto. En realidad, la imagen que ilustra este post no se daría, ya que lo recomendable es lavarse en condiciones para que la piel no tenga nada que pueda resultar tóxico para los peces (cremas, esmalte de uñas o enfermedades infecciosas, hongos, por ejemplo)
En Turquía (y es que los pececillos son oriundos del río Jordan, Tigris, Eúfrates y algunas zonas de Turquía) se han usado tradicionalmente para tratar enfermedades de la piel y hay balnearios dedicados únicamente a ofrecer sus servicios.
Los peces Garra rufa están protegidos por el Gobierno Turco pero se pueden exportar bajo unas condiciones bastante estrictas.

Como según todo lo que he encontrado en Pubmed, que es bastante poco, el tratamiento con estos peces no produce ningún daño, sentí curiosidad (al fin y al cabo, 20 euros por una pedicura completa no son tanto y nunca se sabe...parece que contra la psoriasis funcionan relativamente bien aunque también hay relativamente pocos estudios)
Pero como todo tiene un pero y si no, este post no existiría, quise asegurarme de que el tratamiento iba a ser en condiciones. Porque como todo, estos peces tienen un equivalente chino, los peces Chin-Chin que no son tan inofensivos ,tienen dientes y pueden producir heridas serias pero en cambio son muchísimo más baratos porque no tienen que pasar ningún tipo de control.

Para empezar, me llevé una sorpresa porque pese a que en esa calle hay un par de tiendas-salones de estética me costó bastante encontrar la clínica donde ofrecían ictioterapia y es que se encontraba en un piso, sin demasiada señalización en la puerta del bloque.
Subí sin tenerlas todas conmigo, y pregunté a la recepcionista, muy mona, muy maquillada y con un traje de quirófano muy azul sobre el tratamiento. Me mandó pasar a una salita, donde la doctora me iría a buscar.
Meeeeeeeeeeeeeeeeeec

Mi alarma antimagufadas empezó a activarse. Las 4 paredes estaban llenas de títulos y diplomas. Al parecer, estaba esperando a una eminencia de la bioenergética, mesoterapia, homeopatía y muchas más disciplinas que no pude leer porque pronto apareció la doctora.
Le pregunté que había oído que ofrecían tratamientos de ictioterapia y me gustaría informarme un poco y muy feliz de la vida, tratando de ocultar su acento argentino cada vez que le salía me explicó que era un tratamiento genial, que los pies quedaban muy suaves porque además te hacían un peeling y que estaba de oferta porque normalmente vale 70 euros. Pero me faltaba algo de información
-Una amiga que lleva tiempo haciéndoselo en Madrid me ha comentado que lo más importante era que los peces tuvieran el certificado de origen...
-Sí, sí, estos lo tienen. Son peces buenos.
-¿Podría verlo?
-¿Lo dices por los peces chinos? No no...yo me he informado mucho y te aseguro que estos son los buenos. 
-¿Puedo ver el certificado? (prometo que tenía me mejor sonrisa y no estaba siendo para nada agresiva, si no más bien alguien que no tenía ni idea... y eso que había investigado las diferencias a simple vista de los bichos, que no meto mis pies en cualquier sitio por mucho que puedan dejar obesos a todos los Garra rufa del mundo)
-Ahora mismo no lo tengo.. Tú compra el cupón, porque la oferta dura solo un día y ven el lunes y te lo enseño (Claro, cuando lo hagas ¿No? manda huevos)

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